En la esquina habitual de una cerveza bien helada, una pizza o un lomito. Esa esquina que siempre nos reúne en el microcentro, que justamente es muy "micro" , aquí estoy (esta vez sola) observando, husmeando, siguiendo en detalle el movimiento de tanta gente que por aquí hoy pasa.
-la eterna parejita de novios que caminan entre arrumacos y besos, ajenos al movimiento a su alrededor, en su propio universo.
-La típica familia que ha salido de compras y recorre una y otra vez las mismas vidrieras y los mismos negocios.
-El eterno "langa" del pueblo, que se muestra en su gran moto y que 15 años atrás cumplia exactamente el mismo rito de hoy.
-El "tipo bien" en su espectacular Audi "Autofalo" ( como dice León) que da 60 veces la misma vuelta a la manzana, mostrando, haciendo alarde, seguro de su superioridad.
-Los adolescentes que van en grupos y nos dan de cachetazos con la frescura y el poco prejuicio que llevan, alegres, ruidosos, jóvenes.
-El "linyera" del pueblo con su lento caminar, sus achaques y su grupo de fieles amigos que lo adoptan como parte de su manada. Seguramente muchas veces encuentra más cariño y comprensión en sus perros que en la gente.
-Los solitarios/as (como yo) que religiosamente se sientan en el mismo lugar, beben y comen lo mismo y observan, piensan , en silencio.
Hay muchas más estampas de las que se podría hablar, muchos más personajes, muchas más historias...
¿acaso no somos todos un personaje más en nuestras ciudades, pueblos o grandes capitales?